18 de noviembre de 2014

Escalada artificial, 1ª parte.

Desde los inicios de la escalada en la isla de Tenerife la escalada artificial siempre ha estado presente, bien como punto de ayuda para superar un paso determinado o como recurso de progresión al abrir o repetir una ruta. Ya en 1955 con la primera escalada al roque de la Catedral, su autor Felix Méndez relataba como tuvo que lacear un bloque que le sirviese de ayuda para superar las últimas dificultades antes de llegar a la cumbre.

El Cinchado y el Torrotito donde hubo que utilizar técnicas de escalada
artificial para llegar a su cumbre. Reflejados en el añorado billete de 1000
pesetas. (que eran suficientes para subir y bajar de Las Cañadas)


Es durante la década de los 60 cuando los escaladores del Grupo Montañero de Tenerife se lanzan hacia las Cañadas del Teide a escalar sus roques, el roque del Burro, el roque Félix Méndez, eran “fácilmente” escalados pero los más difíciles como el Cinchado o el Torrotito solo pudieron ser vencidos con técnicas de escalada artificial




Izda: el Torrotito se buriló desde abajo hasta arriba. Todavia hoy en día escalándolo en libre (6a) se asegura a los betustos buriles. 

Abajo: iniciando la escalada al roque Cinchado utilizando técnicas de escalada artificial. 



El roque de la Catedral en 1968  solo contaba con tres rutas  (La primera de 1955, la     que posteriormente abría en 1966 una cordada liderada por César Tejedor y la actual Normal), la cuarta de ellas fue la vía  Buriles que ya no eran pasos sueltos de escalada artificial sino  que  se  buriló un  continuo muro  de roca. Fue una renombrada apertura en esa época. Aparte de  los ya nombrados también  formaban parte de las cordadas pioneras Julio Juan Fuentes,  Mario Pérez, los  hermanos  Alom, Rafael Valencia, entre otros miembros del G.M.T.   De esa época procede el famoso sector del Techo de Mario en la Cañada del Capricho, antes vía artificial y actualmente desaparecida por corrientes más deportivas.

                                                           Con esta experiencia los escaladores pioneros
se lanzan a por las paredes más difíciles y es sobre todo la cordada formada por Marcelino Báez y Alberto Alom la que más itinerarios abre empleando las distintas técnicas y recursos de esa época. Así se abre la Placa del Burro (la que da al Llano de Ucanca) y las difíciles y verticales placas de Guillermo, en los inicios de la década de los 70, empleando técnicas de escalada artificial.

Avanzando esta década de los 70 van apareciendo más escaladores y por lo tanto se van abriendo más itinerarios. La Catedral continua siendo el terreno favorito de juego y a los ya nombrados se unen dos de los más prolíficos aperturistas isleños: Antonio R. Villar y Oscar Subirana. En 1974 abren  la vía del Techo, un Ae3, lo hacen junto a Miguel Diez, un escalador valenciano afincado durante algunos años en Tenerife y autor también de numerosas rutas. Todavía predominaba el estilo clásico de la escalada y el atuendo del escalador era la bota dura,  los clavos, la maza y los estribos.





Si bien la zona por excelencia de la escalada isleña son Las Cañadas del Teide, esta no es la única. Los primeros intentos serios de escalada de este grupo se centraron en un pequeño roque en Anaga, el roque Matasnos, que lograron escalar y dada su dificultad lo hicieron en artificial (foto izda.), pero no solo escalaban los montañeros del G.M.T., el grupo de la Organización Juvenil Española tenia su terreno de juego en los roques cercanos a Santa Cruz, en concreto en el Valle Tahodio, en ellos existen varios itinerarios de escalada artificial sobre antiguos buriles y clavos como los del Roque Palomar o donde se iniciaban estos montañeros; la placa Maha. Las actuales corrientes de escalada han hecho que estos roques caigan en el olvido por lo que sus itinerarios son muy raramente repetidos.


Roques del Valle Tahodio, la sombra del Roque Lombarda (o Romano) y a la izda. el roque Palomar.





Las verticales fisuras de la pared de la tubería, en Tabares, fueron durante muchos años zona de escuela donde practicar la escalada artificial. Aqui lo podemos ver , en la foto de la izda, tomada en 1973 por Salvador Acosta y cedida a Antonio R. Villar.




A principios de los 80 un escalador del sur de la isla Leopoldo Alayón Melo buscaba sus propias vías por los roques cercanos a su casa, en el Valle San Lorenzo y así logra trazar itinerarios de artificial difícil en el Roque Jama y en el Roquito. Melo se afilia al Grupo Montañero Teide y junto con miembros de este Grupo traza una de las más difíciles vías de escalada artificial de Tabares; la José Montero catalogada de A3 sin clavar.




Es en esos años y precisamente en las paredes de Tabares cuando se empieza a sentir un verdadero cambio en la forma de escalar sus paredes, con la revolución que supuso la llegada de los novedosos conceptos de la escalada libre. Muchas de las fisuras escaladas en artificial fueron escaladas en libre y sólo algunas, debido a su dificultad, continuan siendo escaladas en artificial.






Cada vez se apuraba más en libre y solo cuando no se podía se recurría a la escalada artificial, se abrieron muchos itinerarios en la isla con pasos de artificial sobre todo a la hora de superar los techos. Villar junto a Juan Ignacio Frías crean la Directa de la Catedral o algunas de las vías de Guajara donde se encuentra quizás el techo más emblemático de Tenerife; el techo de la Media Luna (o Luna Llena según con quien hables)


Techo de la Luna Llena en la pared noroeste de Guajara. Foto: Samuel García.














Con el auge de la escalada libre primero y después el asentamiento de la escalada deportiva avanzados los 80, hace que los escaladores se decanten por este tipo de escalada, al menos por un tiempo, los itinerarios de pared caen en el olvido y mucho más la escalada artificial, que es incluso repudiada por la gran mayoría. En 1993 cuando Raúl Fleitas traza a golpe de expansivo un itinerario en el roque de las Animas, La Omega, lo hace pasando sus expansiones por arriba de la más difícil Discípulos del Sol, esta firmada por Pablo Castilla y su grupo. Debido a su equipamiento pronto se convierte en la más repetida siendo posible hacerla en el estilo propuesto por su aperturista, artificial equipado o intentar su completa liberación. Con el tiempo se ha convertido en una gran clásica de obligada escalada. Por supuesto que hubo polémica.

Hasta ahora la técnica del artificial ha sido un recurso más para escalar distintas vías, bien porque era muy difícil escalarla en libre o bien porque la roca no acompañaba. Sin embargo a partir de 1994 se empieza a ver como un fin en si mismo. Casi la primera referencia es Culo veo culo quiero una propuesta de A3 en la Catedral a cargo de Villar y Oscar Subirana “el Zapatero”.

Las placas de Guillermo se convierten en el terreno ideal para la práctica de esta modalidad de escalada, se empiezan a ver por la isla knifeblades, rups, plomos, ganchos incluso hamacas, material exclusivo para la escalada artificial de dificultad. Aquí se abren una gran variedad de itinerarios a cargo de escaladores como Francisco Reyes, Delfino Méndez, Villar o el que escribe, convirtiendo a la Placa Grande y a la Placa Chica en uno de los mejores lugares para la práctica del artificial de dificultad en el entorno isleño.


Lo dejamos aquí en 1994, los siguientes 20 años en la segunda parte de este artículo, con vías modernas, crokis y fotos, en unas semanas, justo antes que de comienzo este curso de escalada artificial que organizamos desde Tenerife vertical.