28 de diciembre de 2014

La placa de los Frikis. Recuperando la historia.

Villar escalando en la Placa de los Frikis
Recordamos en este artículo un enclave que resulto emblemático para los escaladores de los años 80, la bautizada como Placa de los frikis, cuando aún no existían frikis con la denominación que entiende casi todo el mundo hoy en día.

El montañero, escalador y alpinista Antonio R. Villar es el escalador que más rutas a abierto en este roque de La Catedral. En junio de 1980 se encordó con Carlos Hernandez y trazaron un itinerario por la que en esa época se denominaba la Placa roja. La variante de la Placa roja, como así llamaron al itinerario, surca la evidente fisura diagonal que cruza esta placa, escalaron en libre desde abajo y protegiéndose con clavos hasta que la dificultad de la parte alta les hizo progresar en artificial. Poco tiempo después Villar junto con Fernando Santos liberaron este itinerario, lo bautizaron como Sopandrada y lo graduaron de sexto inferior, probablemente unos de los primeros VI isleños. Aun no había irrumpido la escalada deportiva y con ello el grado francés y lo que empezaba a primar era el free-climbing anglosajon. Era la época de pasar en estilo libre (free) por donde antes se había pasado en artificial... en toda España entró con fuerza esta nueva corriente de escalada.

En las fotos de abajo: izda. escalando Sopandrada 6a.  Dcha: Jose "el brinquing" y Javi "el friqui" en 1986, del free se había pasado a la deportiva de mallas y equipamiento por arriba.


Los escaladores españoles de esa época adoptaron rápidamente el free-climbing como la única forma válida de escalada. Y ellos mismos se autodenominaban "freeclimbers". Es entonces cuando se produjo la castellanización de esta palabra  y así entre los escaladores de los 80, "freeclimber" sonaba pronunciándolo a algo parecido a "friqui" fruto del poco aceptable nivel de inglés y la comodidad en la pronunciación, este fue el resultado de una castellanización por similitud de sonidos, así fue como nacieron los frikis. Sin embargo, con la evolución de la escalada, hoy en día friki se utiliza en general para cualquier escalador fanático del grado deportivo.

Unos años más tarde la idea del equipamiento desde arriba llegó a las islas. Así Villar en 1984 equipa la parte derecha de la placa roja, lo hace descolgándose desde arriba para instalar los buriles (aun no había spits y ni mucho menos parabolts). Y junto con su compañero de cordada, Marcelino Baez, hacen lo mismo en su parte izquierda, itinerario a su juicio más duro que el anterior, y  como en algunos itinerarios de la época, doble buril en su paso más duro. Fue justo aquí, con estás dos vías equipadas, de corte casi deportivo, cuando la Placa roja pasó a denominarse Placa de los frikis.

En las fotos de abajo escalando la emblemática vía de la izda de la Placa de los frikis 6a+



Reequipando la reunión de la Placa de los frikis
Y así ha permanecido durante más de 30 años, con su equipamiento original a base de buriles. Ahora, por fin, le llegó el reequipamiento. Un reequipamiento efectuado por consenso, del propio aperturista y de escaladores habituales en el roque. Muchos de sus buriles se han cambiado por parabolts, sin embargo algunos buriles, digamos emblemáticos, no han sido sustituidos. Por ejemplo el doble buril que se instalaba antes en los pasos que podían tener más caídas, donde aún podemos chapar los dos a la vez, o el buril que protege el paso de entrada en la bavaresa, incluso el primer buril de la vía de la derecha (este fruto de polémicas de la época por encontrarse bastante alto y donde se ha instalado un parabolt por debajo). También las reuniones han sido reequipadas.

Villar, el aperturista de todos los itinerarios de la Placa de los frikis durante su reequipamiento

El buril favorito

Como anécdota en el reequipamiento, Mi buril favorito, la vía de la derecha, debe su nombre a un buril regalado por el pionero Alberto Alom a Villar. Fue uno de los buriles sobrantes de la apertura de la vía Buriles (también en la Catedral en 1968). Villar, cual tesoro, lo colocó en el paso de la bavaresa, de una pinta poco fiable cada vez que hacia uno el paso sobre ese buril que sin ser difícil, daba un yuyu que no veas. Bueno, ahora hay un parabolt.


Ahí estaba el buril favorito, ahora hay un parabolt.

Escalar en la Placa de los Frikis es empaparnos de los inicios de la escalada libre, de los inicios del equipamiento desde arriba, donde escalar parándose a descansar en los seguros era hacer la vía hasta que llegó el free y su ética, derivada posteriormente con el término deportivo de "encadenar". Cómoda de acceder por la ruta Normal  de la Catedral y también como complemento al bajarnos de la cumbre del roque para finalizar un buen día de escalada. Si, su grado no es mucho, sin embargo, este no es el factor más importante que nos deparan las fantásticas sensaciones que es escalar en Las Cañadas del Teide.


¡¡¡¡No duden en hacerlas, que son vías guapas guapas!!!!